
Una hazaña sin precedentes
Jim Morrison, alpinista y esquiador estadounidense de 50 años, ha conseguido lo que hasta ahora parecía imposible: descender con esquís por la cara norte del monte Everest, abriendo una ruta inédita que combina el couloir Hornbein con el couloir Japonés. Este descenso representa la primera bajada integral de la vertiente norte del Everest mediante esquí, por una ruta técnica conocida como Everest Superdirect. Morrison alcanza así un nuevo hito en la historia del alpinismo y el esquí extremo.

Ascensión con propósito
El equipo estaba formado por 12 alpinistas, incluidos varios sherpas de apoyo. Alcanzaron la cima a las 12:45 h (hora local), tras salir del Campamento 4 a las 6:00 h.
Durante la cumbre, Morrison dispersó las cenizas de su compañera Hilaree Nelson, fallecida en 2022 en el Manaslu, cumpliendo así una promesa personal que marcó el tono emocional de esta expedición.
Un descenso extremo en todos los sentidos
Alrededor de las 14:00 h, Morrison se calzó los esquís y comenzó el descenso. Durante más de cuatro horas, descendió unos 3.650 metros de desnivel hasta el glaciar Rongbuk, enfrentándose a condiciones extremas y pendientes de hasta 50 grados.
- Tramos con sastrugis de más de un metro de altura complicaron la bajada.
- En el punto crítico de la ruta (el «crux»), tuvo que quitarse los esquís y descender en rápel unos 200 metros antes de continuar sobre nieve.
- Pasó junto a restos históricos de la expedición de 1963 de Tom Hornbein y Willi Unsoeld.
“Había arriesgado tanto, pero seguía vivo… sentí que Hilaree estaba conmigo, animándome”, declaró emocionado al finalizar.

Un nuevo capítulo en la historia del esquí de montaña
Con esta acción, Morrison firma la primera bajada esquiada de la cara norte del Everest a través de una ruta nunca antes completada sobre esquís. La comunidad alpinista ya la considera una de las mayores gestas del esquí de alta montaña. La dificultad técnica, el simbolismo personal y el estado extremo de la montaña convierten esta hazaña en un nuevo referente. El descenso ha sido calificado como “el más audaz de la historia”.