
Un equipo ruso compuesto por Andréi Vasíliev, Serguéi Kondrashkin, Natalia Beliankina, Kiril Eizeman y Vitali Shipílov ha logrado una de las ascensiones más destacadas de la temporada en el ochomil Manaslu (8.163 m), al abrir una ruta por su cara suroeste en estilo alpino. Según el relato del equipo, llegaron a la cima ocho días después de abandonar el Campo Base.

Estilo alpino y sin oxígeno
La expedición ha optado por ascender sin oxígeno suplementario y sin el apoyo de sherpas, apostando por una aproximación ligera y ágil. Aclimataron primero por la ruta normal, alcanzando la cumbre de forma previa los días 27 y 28 de septiembre, antes de iniciar el ataque por la cara suroeste.
Día a día de la ascensión
El 14 de octubre partieron desde Samagaun y ese mismo día atravesaron buena parte de la cascada de hielo. Al cabo de dos días habían llegado al glaciar y alcanzado aproximadamente los 6.300 m. Ya el 18 de octubre iniciaron la escalada por el extremo izquierdo de la cara suroeste y montaron un vivac a los 7.050 m. Durante tres días cada metro requirió un esfuerzo intenso, fijando cinco largos de cuerda por encima de los 7.050 m. Finalmente el 21 de octubre alcanzaron la arista cimera y plantaron otro vivac a 7.700 m. Al día siguiente, bajo fuertes vientos, lograron la cima alrededor de las 13 h.
Un nuevo camino… que enlaza con el pasado
Aunque el objetivo inicial era abrir una línea completamente inédita por la cara suroeste, la peligrosidad y las condiciones del terreno llevaron al equipo a desplazarse hacia la izquierda de la pared, para enlazar bajo la arista cimera con la famosa “Ruta Tirolesa” que Messner abrió en 1972. De ese modo, la nueva vía fusiona un trazado innovador con parte de la historia del alpinismo en el Manaslu.

Esta ascensión reafirma la vigencia del estilo alpino —ligero, rápido, sin apoyo externo— incluso en montañas de 8.000 m. Subraya también el creciente protagonismo de equipos rusos en rutas de alta dificultad y escalada independiente. Para los aficionados y practicantes de montaña representa un modelo de exploración avanzada, con riesgo, compromiso y una fuerte impronta de ‘minimalismo tecnico’.
