
Pico Pobeda (7.439 m), también conocido como Jengish Chokusu o “Victory Peak”, es la montaña más alta del Tian Shan, situada en la frontera entre Kirguistán y China. Es el 7.000 m más frío y septentrional, y se distingue no solo por su altitud, sino por su dureza extrema. Ninguno de los cinco picos del reto Snow Leopard, que comprende los más altos del antiguo bloque soviético, resulta tan aterrador como Pobeda: sus rutas son larguísimas y buena parte del ascenso se desarrolla por encima de los 7.000 m, lo que convierte cualquier intento de rescate en algo prácticamente imposible.
Intento inicial (1938)
En septiembre de 1938, un equipo soviético encabezado por August Letavet, con Leonid Gutman, Evgeny Ivanov y Aleksandr Sidorenko, hizo el primer intento registrado desde el glaciar Zvyozdochka por el norte. El 19 de septiembre escalaron la cresta Kokshaltau y alcanzaron los 6.930 m, quedándose a entre 3 y 5 km de la cima real.

Reconocimiento oficial (1943)
Unos años más tarde, en 1943, una misión geográfica soviética midió con precisión la altitud de Pobeda en 7.439 m, convirtiéndolo así en el punto más alto del Tian Shan —superando al Khan Tengri de 7.010 m—. Lo renombraron como Pik Pobedy (“Cima de la Victoria”) en honor a la victoria soviética en Stalingrado, aunque en el lado chino se mantuvo el nombre Tomur, que significa “hierro” en uigur.
Primer ascenso confirmado (29 de agosto de 1956)
La primera cima documentada fue obra del reconocido alpinista Vitaly Abalakov y su equipo, que coronaron por la arista norte, conocida hoy como ruta Abalakov, con grado ruso 5B. Debido a las condiciones de nieve, colocaron un mojón cerca, aunque ligeramente por debajo, del punto más elevado del filo de la cumbre.

Tragedias tempranas
1955: tormenta mortal
Una expedición kazaja de 12 escaladores fue atrapada por una tormenta violenta a unos 6.900 m; 11 murieron y solo sobrevivió Ural Usenov que un año después, formaría parte del equipo de Abalakov que logró el primer ascenso exitoso.
1959: agotamiento fatal
En 1959, un grupo uzbeko liderado por Vitaliy Ratzek llevó suministros a los campamentos altos para escaladores menos experimentados antes de descender. En un campo a 7.100 m, tres miembros —V. Kiselev, A. Gontsov e I. Bogachev— murieron de agotamiento en el descenso. Un intento de rescate fracasó por la ubicación remota y el clima extremo; sus cuerpos nunca fueron recuperados.
1961: tragedia georgiana en el descenso
Una expedición georgiana trazó una travesía por la arista oeste. El 23 de agosto alcanzaron el hombro occidental (6.918 m), y el día 26 coronaron. Pero el descenso desató el desastre: Ilia Gabliani murió por exposición al frio, Teimuraz Kuhianidze cayó mientras rapelaba, y David Medzmariashvili murió intentando buscarle. Solo Konstantin Kuzmin logró llegar vivo al Dikiy Pass. Una misión de recuperación en 1966 solo llegó hasta la zona sin hallar los cuerpos .
El balance mortal se iguala a la hazaña (hasta 1969)
Hacia 1969, el número de muertes casi igualaba al de ascensiones exitosas. Sin embargo, ese año un equipo uzbeko logró una cumbre segura gracias a una mejor planificación, establecieron el campamento 4 a 6.600 m, y a un equipo mejor preparado. Un punto de inflexión positivo en la historia de los ascensos.

Peligro persistente en décadas recientes
Agosto de 2021: tres muertes separadas
- Mehri Jafari (británico-iraní): tras separarse del grupo y perderse en la bajada cerca de los 6.300 m, cayó hacia el glaciar Diky y nunca fue hallada. Observadores la vieron caer, pero su cuerpo permanece desaparecido.
- Reza Adineh (iraní): desapareció entre los campamentos 4 y 5 (6.400–6.900 m). No fue encontrada, pese a búsquedas con dron.
- Valentin Mikhailov (ruso): murió durante un intento de rescate en la ruta Abalakov, al caer tras el derrumbe de una cornisa. Tampoco se recuperó su cuerpo.
Verano de 2023: desaparecidos en la arista Abalakov
El alpinista ruso Dimitry Pavlenko, su esposa Svetlana y dos clientes llegaron hasta los 7.300 m. Luego, sus localizadores cayeron abruptamente a 6.580 m; se sospecha una avalancha. No se recuperaron los cuerpos.
Verano de 2025: Natalia Nagovitsyna y otras tragedias recientes
- Natalia Nagovitsyna (rusa): cayó y se fracturó una pierna a 7.150 m el 12 de agosto. Su compañero la dejó en una tienda improvisada y bajó a buscar ayuda. Al día siguiente, recibieron suministros de otros escaladores, pero la bajada fue imposible. Uno de ellos, Luca Sinigaglia (italiano), murió el 16 de agosto por edema cerebral e hipotermia. Un helicóptero ruso se estrelló en la maniobra de rescate. Finalmente, un dron detectó indicios de vida, pero las condiciones impidieron continuar. La operación fue abandonada el 25, y el 27, con imágenes térmicas, no se encontraron señales de vida .
- Además, el legendario alpinista Nikolay Totmyanin falleció tras enfermar en el descenso. Y los iraníes Maryam Pilehvari y Hassan Mashhadiaghalou murieron tras descender de la cumbre; sus cuerpos siguen desaparecidos.

Un reto letal: estadística escalofriante
En apenas unas décadas, alrededor de 80 alpinistas han perdido la vida en el Pobeda. Los rescates son prácticamente inviables en zonas por encima de los 6.800 m debido a la arista interminable y al terreno traicionero.
Pobeda no es solo una de las cumbres más altas de Asia Central: es un símbolo del límite humano en alpinismo. Su historia está marcada por combates contra el frío, la altitud y el azar. Sin embargo, cada tragedia lleva implícita una lección de humildad y respeto por la montaña y en el Pobeda, esa dualidad alcanza su máxima expresión.
