Esta vez, no seguimos a un fotógrafo. Seguimos un descenso. Un hombre. Una bicicleta. Un volcán. Desde la cima del Kilimanjaro, el techo de África, hasta el polvo. Uhuru significa libertad en suajili. Y esto nunca se trató solo de la foto. Se trataba de demostrar que incluso a 5895 m, todavía hay espacio para perseguir tu idea más loca.