
Entre el 1 y el 3 de abril de 2025, Benjamin Védrines y Nicolas Jean completaron una travesía excepcional a través del macizo del Mont Blanc. Partieron de Les Contamines y finalizaron en Le Tour, recorriendo más de 40 km en línea recta, con más de 7.000 metros de desnivel positivo y encadenando 11 descensos extremos en esquís. Lo hicieron en estilo alpino, sin asistencia, durmiendo en refugios de altura y enfrentando condiciones severas.
Día 1 – Desde los Conscrits hasta Goûter
- Salida: Refugio de los Conscrits (2.600 m)
- Primer objetivo: cara norte de los Dômes de Miage (3.673 m)
- Primera bajada técnica: hacia el glaciar de Tré-la-Tête
- Ascenso: arista sur de la Aiguille de Bionnassay (4.052 m)
- Cambio de planes: descendieron por la cara suroeste por exceso de hielo en la norte
- Noche: Refugio de Goûter (3.817 m), tras cruzar el peligroso “corredor de la muerte”
Día 2 – Mont Blanc, Brenva y el Gervasutti
- Cumbre: Mont Blanc (4.808 m), tras una ascensión helada y ventosa
- Intento frustrado: espolón de la Brenva bloqueado por una grieta
- Descenso alternativo: entre seracs por un paso improvisado
- Cambio de itinerario: ruta normal al Mont Blanc du Tacul (4.248 m)
- Descenso histórico: corredor Gervasutti, en perfectas condiciones
- Últimas bajadas del día: bajo la Dent du Géant y el Mont Mallet
- Noche: Refugio de Couvercle (2.687 m)
Día 3 – Grandes Jorasses hasta Le Tour
- Ascenso: cara sur de la Aiguille Verte (4.122 m)
- Descenso legendario: corredor Couturier, con nieve estable y trazas limpias
- Siguiente cumbre: Aiguille d’Argentière (3.901 m), cara norte en condiciones óptimas
- Último gran esfuerzo: ascenso por la arista Forbes a la Aiguille du Chardonnet (3.824 m)
- Descenso final: hacia el glaciar de Tour, evitando zonas rocosas y nieve escasa
- Final: llegada al pueblo de Le Tour, al pie del macizo





En total, escalaron y descendieron al menos siete cumbres mayores, cruzando glaciares, crestas y corredores que combinan lo mejor del alpinismo técnico y el esquí extremo. Perdieron un piolet, improvisaron reparaciones y esquivaron grietas abiertas. Pero llegaron. Y como dijo Védrines al final:
“Ahora sí, podemos disfrutar de lo que acabamos de hacer. Nuestra travesía ha terminado.”
