
Esquiar el Mont Blanc por sus cuatro caras: el reto extremo de Védrines y Jean
El pasado lunes de Pentecostés amaneció con sol en el macizo del Mont Blanc. Mientras muchos disfrutaban de una jornada festiva, Benjamin Védrines y Nicolas Jean firmaban una de las actividades más ambiciosas del esquí extremo en los Alpes: el descenso consecutivo de las cuatro caras del Mont Blanc.
Una jornada épica de 7.900 metros de desnivel
La aventura comenzó en Les Houches a las 22:30 h, con un primer ascenso nocturno hacia el «Techo de Europa». Desde allí, iniciaron un recorrido sin precedentes que los llevó a esquiar, en orden, la arista de Peuterey, la Aiguille Blanche de Peuterey, una variante del Éperon de la Brenva, la vertiente italiana del Miage y finalmente, una combinación de la arista de los Bosses con la arista norte del Dôme du Goûter, para regresar al valle de Chamonix a las 19:30 del día siguiente.
Una auténtica maratón alpina de 7.900 metros de desnivel positivo, con el añadido de que las pieles solo fueron útiles para unos escasos 300 metros debido a las duras condiciones de la nieve.




Primera en su estilo: Peuterey y cara norte de la Blanche
Lo más destacable fue la primera combinación en esquí de la arista de Peuterey con la cara norte de la Aiguille Blanche de Peuterey, una línea que hasta ahora solo existía en los sueños más ambiciosos de Benjamin Védrines.
“Tuvimos un poco de miedo, sobre todo bajo los seracs de la cara este… estuvo muy justo. Nos reímos mucho y nos asombramos con la belleza que nos rodeaba. Un terreno con aire de Himalaya”, relata Védrines.
Fatiga, belleza y una amistad de altura
Por su parte, Nicolas Jean resumía con humor las sensaciones de este desafío:
“Fue un día largo: noche, luego día; nieve durísima, luego una papilla; tuvimos frío, luego calor. La única constante fue la belleza (y lo lento que iba yo)”.
Ambos alpinistas ya habían deslumbrado en 2023 con la travesía de las cinco caras de Les Agneaux en Les Écrins, y este año comenzaron con otra gran ruta por el macizo del Mont Blanc. Pero este descenso integral de sus cuatro caras marca un nuevo hito en su historial y en la historia del esquí extremo alpino.
