
Primer intento fallido en el Kabru por el mal tiempo
El 19 de abril, los alpinistas Nives Meroi, Peter Hamor y Romano Benet hicieron su primer intento de ascensión en el macizo del Kabru, en el Himalaya. Alcanzaron los 6.000 metros antes de verse obligados a retirarse debido a las malas condiciones meteorológicas.
Inicialmente, surgieron dudas sobre si este intento fue en el pico Yalung —su objetivo principal— o en el propio Kabru. Nives Meroi aclaró que fue en Kabru:
«No tuvimos oportunidad de escalar el Yalung. La nieve era inestable, propensa a avalanchas, y un serac roto bloqueaba la ruta. Era demasiado peligroso”.
Tampoco el Kabru ofreció mejores condiciones ese día.
“Dejamos una tienda a 5.900 metros y regresamos al campamento base. El clima era realmente inestable: días seguidos de nieve, y cuando paraba, llegaban vientos intensos”, añadió Meroi.
Segundo intento hacia la cima: más allá de los 6.000 metros
El segundo intento comenzó el 2 de mayo. Esta vez, el equipo logró avanzar entre grietas ocultas y seracs peligrosos hasta montar un vivac seguro a 6.300 metros.
Al día siguiente, tras un breve descanso en un segundo vivac, partieron hacia la cumbre a la 1:30 a. m. del 4 de mayo.

“El amanecer nos sorprendió justo debajo de la cresta que une el Talung (7.349 m) con el Kabru”, relató Hamor. “El terreno era más amable, pero seguía siendo traicionero por la nieve inestable y las enormes cornisas”.

Con determinación y cuidado, los tres montañistas superaron la sección final, una empinada mezcla de roca y hielo, alcanzando la cima a las 17:00.



Descenso difícil: una noche bajo cero
El descenso fue igual de exigente. Se guiaron por sus huellas en la nieve, incluso de noche, pero al llegar al vivac a 6.300 m, no encontraron su tienda.
“El frío era brutal, y pasar la noche al raso habría tenido consecuencias graves”, comentó Hamor.
Finalmente, la tienda apareció a las 23:00. Pese al agotamiento de una jornada de 22 horas, lograron derretir nieve y rehidratarse antes de descansar.
Al amanecer, completaron el descenso hasta el campamento base.

Himalaya Tradicional: sin cuerdas fijas, sin oxígeno, sin helicópteros
“Nuestra primera ascensión a la cara oeste del Kabru fue limpia y justa: sin cuerdas fijas, sin oxígeno suplementario, ni helicópteros. No dejamos nada en la montaña, salvo unas pocas varas de bambú”, explicó Peter Hamor.

Bautizaron la ruta como Himalaya Tradicional, una declaración de principios en un alpinismo cada vez más asistido. Optaron por la ruta más lógica, no la más difícil, y solo abordable en condiciones muy específicas por el alto riesgo de avalanchas.
“Fue un placer completar esta hermosa, lógica, larga… y agotadora ruta”, afirmó Nives Meroi. Subrayó también lo especial de la experiencia:
“Éramos solo nosotros tres, en completa soledad, escalando al más puro estilo tradicional”.
